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Cómo ser una empresa socialmente responsable


Hoy en día, las organizaciones son cada vez más conscientes de su impacto en la sociedad y con el tiempo se han vuelto espacios más abiertos y preocupados por optimizar el impacto positivo en la sociedad y el entorno en el que se desarrollan. 

Las nuevas tecnologías han impulsado un cambio de tendencia en las culturas empresariales. Las actividades de las organizaciones se han vuelto más visibles y esto tiene consecuencias tanto en su reputación como en su competitividad. Sin embargo, la responsabilidad social empresarial no debe guiarse solo por cuestiones de imagen, una empresa socialmente responsable debe jugar un papel activo para construir una sociedad mejor. 

Por tanto, cualquier empresa que busque expandirse para mejorar su posición en el mercado debe plantearse implementar medidas de responsabilidad social corporativa, mejorando así, la percepción de los consumidores y la productividad organizacional. Aplicar Gestión del Cambio dentro de estas empresas será vital para el éxito en su transformación a una empresa socialmente responsable. 

¿Qué es la responsabilidad social empresarial?  

Se entiende por Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a toda contribución activa y voluntaria de las empresas al desarrollo social, económico y medioambiental. 

Las organizaciones socialmente responsables se orientan por un conjunto de valores y principios que garantizan los intereses de todos los componentes de su cadena de valor. Para ello, desarrollan estrategias e impulsan iniciativas destinadas a crear valor en las partes interesadas, sin perjudicar el cumplimiento de los objetivos organizacionales. 

Por tanto, el principal propósito de la responsabilidad social empresarial es que el impacto positivo de estas prácticas en la cadena de valor y en la comunidad reviertan en una mayor competitividad y sostenibilidad de la organización. De esta forma, la transformación de la cultura empresarial tradicional en una socialmente responsable, también tiene como consecuencia un aumento de la productividad, ya que al mejorar las condiciones de los trabajadores también se incrementa su eficiencia.

 

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Pasos a seguir para ser una empresa socialmente responsable  

La responsabilidad social corporativa se debe integrar en la visión empresarial y asegurarse de que alcanza todos los ámbitos del negocio, desde los trabajadores hasta los directivos. Sin embargo, existen otros pasos que se deben seguir para desarrollar un proyecto o campaña de responsabilidad social empresarial, entre ellos: 

Aplicar la regla de las 3 R  

Uno de los aspectos clave de la responsabilidad social empresarial es la gestión del impacto medioambiental de la actividad de la organización. Uno de los modos más sencillos para garantizar que se minimizan las repercusiones en el medioambiente es planificar la actividad de la empresa en torno a la regla de las 3 R: Reducir, Reciclar y Reutilizar; a las que en los últimos años se añade una cuarta R correspondiente a Reparar. 

Todos ellos conceptos dirigidos a un uso eficiente de los recursos a lo largo de todo el proceso productivo. De modo que reducir el consumo de agua o energía, reciclar diversos materiales, reutilizar ciertos componentes en otros procesos o reparar los equipos en vez de renovarlos directamente al tener en cuenta el coste medioambiental de fabricar uno nuevo, supone que la organización se desarrolla sobre los principios de la economía circular, cuidando su entorno. 

 

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Employee centricity  

El segundo de los aspectos sobre los que pivotan las organizaciones socialmente responsables es el crecimiento alrededor de los empleados. Las empresas deben ser conscientes de que las personas que trabajan en ellas son quienes producen valor, por lo que deben devolver parte de esa riqueza ofreciendo unas condiciones laborales justas e implementado una serie de beneficios como oportunidades de desarrollo profesional, políticas de conciliación o programas de apoyo a la diversidad. 

Estas estrategias, que persiguen la satisfacción del personal de forma paralela al cumplimiento de los objetivos de la organización, traen consigo múltiples beneficios, puesto que se mejora el clima laboral, la productividad organizacional, la comunicación interna e influyen positivamente en la reputación corporativa. 

 

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Ética y visión empresarial  

El tercer punto clave tiene que ver con los valores que se transmiten en las relaciones en las que se ve involucrada una organización. En una empresa socialmente responsable todas sus relaciones y comunicaciones internas y externas deben estar basadas en la ética, la honestidad, la lealtad y la transparencia. 

Además, las empresas deberían contemplar como parte de su misión y visión organizacional el fomento de esos valores en la comunidad, estableciendo canales de comunicación cercanos y accesibles. 

Apoyar y organizar actividades sociales  

Por último, sin un genuino interés en el desarrollo de la comunidad local, no puede existir responsabilidad social empresarial, puesto que debe plantearse como una estrategia integral. 

Así, una empresa socialmente responsable debería dedicar parte de sus esfuerzos a apoyar las actividades de la comunidad que mejor se alineen con sus valores corporativos para impulsar su desarrollo y, a involucrarse en otras actividades no relacionadas directamente con la propia, pero de las que pueden surgir alianzas intersectoriales que beneficien a la comunidad. 

En este sentido, adquirir recursos productivos en el entorno cercano es un gesto socialmente responsable, ya que, por un lado, colabora con el desarrollo económico de los proveedores locales y por otro, se disminuye el impacto medioambiental de la organización al reducir las emisiones relacionadas con el transporte de mercancías.

 

Nueva llamada a la acción

 

 

Cómo gestionar el cambio de la mano de Prosci®   

Al implementar cambios profundos en la cultura organizacional como los que se requieren para desarrollar una visión de negocio socialmente responsable, se pueden encontrar con ciertos obstáculos, como la resistencia al cambio de los empleados, que, de no gestionarse de forma adecuada, pueden hacer fracasar todo el proyecto. 

Para evitarlo, hemos desarrollado la Metodología Prosci ®, basada en más de 20 años de experiencia en el sector, que alega que todo cambio organizacional exitoso debe recorrer 3 fases: 

  1. El planteamiento del cambio (Preparar el Enfoque).
  2. El cambio en sí mismo (Gestionar el Cambio).
  3. El sostenimiento de los resultados (Sostener los Resultados). 

Además, nuestra metodología contempla tanto el lado técnico del cambio a través del Modelo del Triángulo del Cambio (PCT), como su lado humano, utilizando el Modelo ADKAR®. 

Si quieres transformar tu empresa en una organización que apuesta por la responsabilidad social, te invitamos a ver nuestro webinar sobre resistencia al cambio donde encontrarás las principales nociones para detectar de manera temprana la resistencia al cambio y gestionar con éxito para que no te impida cumplir los objetivos empresariales. 

 







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